domingo, 28 de julio de 2013

Refuerzo de la democracia



Esta semana he participado en la clausura de los cursos de verano 2013 de la Universidad Pablo de Olavide en Carmona, donde he reflexionado sobre la difícil situación que estamos viviendo en nuestro país y la importancia histórica que tiene la respuesta que demos como sociedad para la defensa de los patrimonios sociales más valiosos conseguidos con el esfuerzo de muchas personas desde la recuperación de la democracia.

Con el esfuerzo continuado de varias generaciones, desde la recuperación de la democracia, España ha cambiado su situación y de una manera más acelerada tras nuestro ingreso en la UE hemos avanzado como no lo hacíamos desde hace siglos.

Desde el surgimiento de la democracia como sistema político, este sistema de gobierno se ha mostrado como el patrimonio social más rentable y preciado para impulsar el progreso de los pueblos. Si se estudia la evolución de los niveles de desarrollo de los países, encontramos una correlación directa entre la duración y calidad de regímenes democráticos y el grado de desarrollo y bienestar social que han alcanzado y disfrutan.

En la actualidad, como consecuencia de la concurrencia de varios factores como son la crisis económica, la revolución de las tecnologías de la información y la comunicación, y los casos de corrupción en banca, empresas y administraciones, vivimos un grave descrédito de la política y una fuerte desconfianza en las instituciones democráticas.

    Pese a ello, la solución no puede, ni debe ser, renunciar o relajar nuestra exigencia de disponer de un buen sistema democrático como gobierno eficaz y garante de la libertad y la eficiencia para el progreso. Todo lo conquistado y lo que nos corresponde conseguir en el futuro depende en buena medida de seguir disponiendo de los mismos mecanismos políticos e institucionales que poseen los países más prósperos y dinámicos. 

En medio de este río revuelto de la crisis y de los desajustes que está provocando, hay intereses que están aprovechando la situación para debilitar la capacidad de la gente, que depende de su trabajo y su capacidad individual como profesionales, de defender sus derechos y su participación en el reparto justo de la riqueza que toda la sociedad se genera. Quieren decidir nuestro futuro a través de mecanismos no democráticos y organismos que no nos representan.

    Pues bien, para terminar y como presidente de una institución fundamental en la articulación de la democracia como es el Parlamento de Andalucía, quiero trasladarles mi preocupación sobre el riesgo de que como consecuencia de esa desilusión y desconfianza, retrocedamos en cuestiones tan fundamentales como la calidad de los servicios básicos de Salud, Educación o Atención Social y en la exigencia de defender para nuestra sociedad instituciones democráticas solventes, modernas y eficaces.

Si el resultado del desánimo y la desafección hacia las instituciones provoca una menor participación electoral y un debilitamiento de nuestro sistema democrático, se beneficiarán quienes defienden otros intereses y avanzarán en el desequilibrio del reparto de la riqueza. Perderíamos capacidad de defender a los más débiles y quienes más necesitan de la solidaridad social.

Les animo a que sean críticos, exigentes. Reclamen la solución de los problemas que nos acucian y que se esclarezcan las responsabilidades de quienes se han aprovechado de sus posiciones públicas. Pero háganlo sin descuidar la defensa activa de uno de los patrimonios más preciados: la libertad y nuestro sistema democrático y sus instituciones. Haciendo uso de la libertad de opinión, de iniciativa política y participando coherentemente con sus opiniones en las elecciones que en cada momento tengan lugar.

Andalucía, 28 de julio de 2013
Manuel Gracia Navarro
Presidente del Parlamento de Andalucía

1 comentario:

  1. Todas estas palabras están muy bien, pero creo que nos están defraudando mucho las instituciones como para darles más oportunidades

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