domingo, 1 de septiembre de 2013

El papel de las regiones en la UE



     Europa debe completar las fases que aún quedan por recorrer para convertirla en una realidad eficaz y dinámica, capaz de competir en los nuevos escenarios mundiales y que pasa por culminar la unión política y económica para superar la crisis. Así lo creo y así lo he expuesto esta semana en una conferencia que he desarrollado en Santander en la inauguración del seminario de la UIMP 'Quo Vadis Europa?', en la que he hablado sobre "El papel de las regiones en la construcción europea".

     Frente a alumnos de diversos grados, he defendido la puesta en marcha de medidas como el funcionamiento de instrumentos de financiación europeos (Eurobonos) que permitirán la reducción del coste de los intereses de la financiación para todos los Estados Miembros. Es precisa la coordinación de políticas económicas expansivas que promuevan la demanda, a través del consumo y la inversión, para que todos los europeos juntos volvamos a la senda del crecimiento. Asimismo, he defendido un Impuesto a las Transacciones Financieras y el hecho de que una parte importante de la solución pasa por la regulación de los mercados financieros y el establecimiento de un sistema fiscal progresivo y justo. Además, he propuesto la puesta en marcha de un Salario Mínimo Europeo interprofesional.

     En cuanto a la necesidad de culminar la Unión Política, considero que hace falta una auténtica democratización de todas las instituciones comunitarias para la superación de la crisis con la pugna de los intereses individuales de algunos Estados Miembros; porque los órganos de gobierno deben emanar del Parlamento Europeo y representar la voluntad colectiva e integral de la Unión. Ahí, en esa dinámica en favor de una Europa democrática y de corte federal, podrán y deberán asumir un papel más relevante las regiones. Además, la unión política debe sustentase en una auténtica democratización de todas las instituciones comunitarias. Democracia Europea significa instituciones representativas, sufragio universal, libre, directo y secreto, y significa rendición de cuentas de las instituciones ante la ciudadanía europea. Todo ello, sin olvidar que la ejemplaridad de las instituciones es fundamental para recuperar su credibilidad y proyectar confianza en la ciudadanía. 

     La construcción de la Europa común necesaria se acelerará con el surgimiento de un papel más relevante con la cooperación y alianza entre sus regiones, ya que son éstas y sus estructuras políticas de segundo nivel las que prestan los servicios básicos que definen el Estado del Bienestar: salud, educación, servicios de igualdad, cultura y otros, que son los que definen la vida cotidiana de los ciudadanos; serán las regiones las encargadas de la concreción en sus ámbitos territoriales de garantizar la adecuada prestación de los servicios públicos básicos. 

    En definitiva, el Proyecto de Unificación Europeo no puede fracasar, la Europa necesaria debe terminar imponiéndose a la Europa actual, impulsada por algunos gobiernos anquilosados, insolidarios y conservadores, que está resultando incapaz de superar definitivamente la crisis que nos asola. Una Europa revitalizada, defensora de un modelo de desarrollo sostenible no solo económicamente, sino social y medioambientalmente, puede y debe surgir para potenciar su influencia internacional e inspirar un mejor modelo global de desarrollo. Una Europa integrada, ágil y eficaz en lo macro, a la vez que cercana, sentida y participativa en lo cotidiano por los ciudadanos en su realidad regional.

Andalucía, 01 de septiembre de 2013
Manuel Gracia Navarro
Presidente del Parlamento de Andalucía

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