domingo, 22 de septiembre de 2013

Pensiones: hay otras opciones



     ¿Qué preocupa a los pensionistas actuales y futuros? Básicamente, que con su pensión puedan hacer frente al coste de la vida y que, si éste sube, sus ingresos lo hagan proporcionalmente para tener una vida digna. 

      En este sentido, es un hecho que el sistema público de pensiones es vulnerable y hay que reforzarlo. Hay que abrir el diálogo para, precisamente, reforzar tal sistema; cosa que es muy diferente a aprovechar su debilidad para reducir la prestación dada a nuestros mayores y atentar contra los derechos económicos y sociales de los pensionistas actuales y futuros.

     La reforma de las pensiones se entiende porque, en un ejercicio de responsabilidad, hay que revisar el sistema público de pensiones en pro de su viabilidad. La actual propuesta elimina la garantía de recuperación del poder adquisitivo de las pensiones, establece un suelo (de tal forma que, en el peor de los casos, esa revisión será del 0,25%), y también fija un techo de revisión al alza (equivalente al IPC más el 0,25%).

   El problema surge por las perspectivas de futuro poco halagüeñas para nuestra economía y porque sabemos que difícilmente tendremos superávits. Una vez superada la crisis, empezaremos a sufrir las consecuencias del envejecimiento de una población con mayor esperanza de vida. Y, con esta propuesta, estaremos condenados a una cuasi-congelación del 0,25% de las pensiones. Con un largo periodo de congelación, sí, se lograría el ansiado equilibrio presupuestario pero... ¿tiene sentido? Esta vía no parece razonable, pues condenaría al jubilado a reducir su consumo cuando es probable que, con más edad y menos salud, requiera cada vez más cuidados y atenciones.

     La simple aplicación de esta reforma, sin propuestas adicionales, no sirve. Sólo haría que se frenara el gasto de pensiones, pero sería a expensas de los jubilados. ¿Nos tenemos que conformar directamente con bajar las pensiones? ¿Por qué no plantear otras opciones ensayadas en nuestro entorno? Ha de haber un debate transparente y plantear otras posibilidades.

     Existe otra forma de hacer las cosas y, en un tema tan delicado como el de las pensiones, es vital. La sostenibilidad se debe conseguir con buenas reformas. Se puede optar simplemente por recortar el gasto de pensiones, pero se puede también pensar en aumentar los ingresos específicamente para las pensiones; ¿por qué no se toma esta segunda opción?

      En definitiva, hay otras opciones para no perjudicar tanto y por tanto tiempo a los jubilados dejando en manos del cumplimiento de una restricción presupuestaria, la viabilidad de las pensiones. Eso sólo llevará a una pérdida paulatina e injusta del poder adquisitivo de nuestros pensionistas. 

      Tendríamos que preocuparnos de crear oportunidades de empleo y generar riqueza. No podemos defender políticas de devaluación interna y precariedad laboral para, supuestamente, ganar competitividad y, al tiempo, lamentarnos porque el sistema público de pensiones se tambalee. Porque la aplicación de lo primero daña lo segundo. Y, salvo para algunos a los que interese que se desmoronen las pensiones públicas y se dé paso a los seguros privados, para la mayoría ése no es el camino, ésa no es la solución.

     Es necesario ahorrar en otras cosas y gestionar mejor -por ejemplo, recuperando los 37.000 millones de euros inyectados a la banca y que se dan ya por perdidos- para evitar que los problemas los sigan pagando los ciudadanos. Hemos de mantenernos siempre en el ámbito del Pacto de Toledo y encontrar entre todos -representantes políticos, sindicales, empresariales y sociales- el marco adecuado que garantice la sostenibilidad de las pensiones manteniendo la justicia para los pensionistas.

     La fórmula que finalmente se adopte debe seguir siendo un Pacto de Estado, debe ser comprensible y estar apoyada por la totalidad de la ciudadanía, y compensar a aquellos pensionistas con menores percepciones. Así pues, pensiones viables sí, pero, ante todo, justas.

Andalucía, 22 de septiembre de 2013
Manuel Gracia Navarro
Presidente del Parlamento de Andalucía

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