domingo, 10 de noviembre de 2013

Becas Erasmus, un derecho no un privilegio



   Esta semana hemos vivido una sucesión de acontecimientos, cuanto menos sorprendentes, relacionados con una materia de gran trascendencia para España y para Andalucía como es la de la oferta de Educación y, más en concreto, la del mantenimiento de las conocidas becas Erasmus.

Este programa Erasmus no es, ni más ni menos, que lo que su propio nombre indica: un Plan de Acción de la Comunidad Europea para la Movilidad de Estudiantes Universitarios; denominación que deja muy a las claras la magnitud que tiene esta iniciativa desarrollada en la UE.

La igualdad de oportunidades en el ámbito de la enseñanza y la misma igualdad a la hora de acceder al mercado laboral se sustenta en proyectos consolidados como el de Erasmus, fundamental para que nuestros jóvenes se formen completamente y adquieran una visión internacional que enriquece su capacidad personal y profesional.

Hemos de ser conscientes de que, en la actualidad, la economía, la prestación de servicios y el desarrollo profesional pasan obligatoriamente por concebirse desde el mundo globalizado en el que vivimos. En él, ocasiones como las que ofrece Erasmus son un elemento decisivo para ese desarrollo de los universitarios y la posterior incorporación a nuestra población activa.

Por tanto, las idas y venidas en decisiones sobre las becas Erasmus a las que hemos asistido en estos días no han tenido, afortunadamente, el injusto final que en algún momento se vislumbró. Se ha evitado caer en el tremendo error de cercenar la posibilidad de salir al extranjero de miles de jóvenes andaluces y españoles e, incluso, obligar a volver a quienes habían iniciado ya sus estudios fuera mediante intercambio con otras universidades europeas. Se ha evitado para este curso, pero no para el próximo.

El modelo de recuperación económica, creación de empleo y relanzamiento social, ése que nos tiene que devolver a la senda del progreso y del desarrollo, hay que basarlo en la innovación, la calidad y la formación. Estos tres factores nos los aportarán personas igualmente formadas con calidad e innovadoras. Y para todas ellas, las de ahora y las que están por venir, las becas Erasmus son una necesidad educativa.

     El problema de fondo es la concepción que se tenga sobre las becas, las Erasmus y todas en general. Para algunos, una beca es el premio a un buen expediente académico, dirigido a permitir que, de entre los alumnos con pocos recursos económicos, sólo los mejores puedan cursar estudios. Para mí, las becas son un instrumento para garantizar que puedan ejercer su derecho a la educación todos los alumnos, con independencia de su situación económica, para asegurar una auténtica igualdad de oportunidades.

       Al final, todo se resume en una pregunta: ¿por qué un estudiante con escasos recursos económicos tiene que tener mejor expediente académico para poder estudiar que otro estudiante con recursos suficientes? ¿Es eso igualdad de oportunidades?

Andalucía, 10 de noviembre de 2013
Manuel Gracia Navarro
Presidente del Parlamento de Andalucía

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