domingo, 8 de junio de 2014

Monarquía o República


     La noticia de esta semana ha sido, sin duda, la abdicación del rey Juan Carlos I, la cual ha provocado una serie de reacciones que abarcan toda clase de pareceres en torno a la monarquía parlamentaria que elegimos como sistema de nuestra democracia.

     Para empezar, quiero realizar un reconocimiento al papel decisivo que ha desempeñado el monarca en estos últimos casi 40 años de la historia de España. Tal y como nos hemos expresado los diputados y senadores constituyentes en un homenaje que recibimos esta semana en el Congreso, su labor ha sido fundamental; y considero que la inmensa mayoría del pueblo español está de acuerdo en valorar su trabajo y su aportación en la Transición Española, la creación de la Constitución y el establecimiento del sistema democrático, además de garantizar su estabilidad y consolidación cuando se han dado situaciones de riesgo para nuestra convivencia en paz y libertad.

    Precisamente esa paz y esa libertad son lo que más aprecio en las concentraciones celebradas en ciudades andaluzas y en las movilizaciones en redes sociales que se han producido esta misma semana solicitando la convocatoria de un referéndum de Estado para elegir entre monarquía o república como sistema de gobierno para España.

      En este sentido, ante todo y sobre todo mi más absoluto respeto a toda la ciudadanía que, en una cifra importante, ha manifestado su opinión en la calle y lo ha hecho de manera pacífica e, incluso, en un ambiente festivo. Aplaudo esa forma de reivindicación, si bien creo que antes de continuar esta senda, hay que tener presente que tenemos un marco constitucional que establece cuáles son los procedimientos para abordar esta materia.

       La Constitución es la base de nuestra democracia y hemos de mirarnos en su espejo siempre que se plantee cualquier modificación del modelo de Estado y que, en todo caso, no comienza por la convocatoria de un referéndum sino por una reforma de la propia Carta Magna y una serie de cambios en las Cortes Generales antes de llegar a una posible consulta directa a la ciudadanía.

       En definitiva, la Constitución, que no fue impuesta por nadie sino votada en referéndum por el propio pueblo español, creo que responde actualmente a las expectativas de la inmensa mayoría de los españoles. Y es que la Constitución es el marco que nos agrupa y el que seguro contempla los cauces necesarios para dar respuesta a todo sentir ciudadano y para canalizar las posibles propuestas que surjan, siempre, de acuerdo a las leyes que avalan la convivencia de nuestra sociedad.

Andalucía, 8 de junio de 2014
Manuel Gracia Navarro
Presidente del Parlamento de Andalucía

3 comentarios:

  1. Francisco García8 de junio de 2014, 17:48

    Me gusta su reflexión Sr. Gracia. Me parece que mantiene usted una actitud muy coherente con la situación que vivimos ahora mismo. Respeto y libertad con la Constitución de fondo siempre. Enhorabuena

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  2. Hola Francisco. Me alegro de que puedas estar de acuerdo con lo que expongo, pero sobre todo de tu participación en este blog. Intento plasmar reflexiones sobre la actualidad y me gusta intercambiar pareceres con vosotros, siempre en libertad y desde el respeto, tal y como tú expones en tu comentario. Saludos

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  3. Respeto a la Constitución, pero este proceso tendría que ser inevitable en una sociedad del siglo 21. ¡La República tiene que llegar!

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